LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DURANTE EL FRANQUISMO

La situación económica mundial, en aquella época, era era muy precaria. El hambre  afectaba a dos tercios de la población mundial.  La Segunda Guerra Mundial, que ya había comenzado,  causaría  30 millones de muertos y, tras ella, no llegaría  la paz sino la Guerra fría  con dos  bloques enfrentados: el capitalismo representado por Estados Unidos   y el comunismo por la Unión Soviética, con  la amenaza de un apocalipsis nuclear.

                

En 1940 España tenía   25 millones de habitantes. Actualmente somos 41.700.000 contando los 4.880.000   extranjeros que viven con nosotros. La esperanza de vida que era de 50 años,  hoy son 78  para los varones y 84  las mujeres. La  natalidad ha descendido de 23  nacidos por 1.000 habitantes a 7 ,2.

En España había llegado la paz con la victoria del general Franco, pero comenzó la represión sobre el bando republicano. El Partido comunista  desde Francia intentó una invasión guerrillera a través del valle de Arán, pero no tuvo ningún apoyo en la población.

No hubo una hambruna generalizada, pero si una situación muy difícil. Especialmente duro fue el invierno 1940-41, con un repunte en 1946. El racionamiento de los productos básicos no terminó  hasta 1952.

 La política económica, por influencia falangista  era la autarquía. La gente vivía en el campo  y  casi la mitad de la población activa se dedicaba a la agricultura.  El paro noera muy elevado porque la mujer no se había incorporado a la actividad laboral y  la población ocupada era muy baja.

 En las escuelas había un adoctrinamiento falangista y de exaltación de las figuras de Franco y del fallecido José Antonio, el fundador de Falange.  Inculcaban sobre todo un sentimiento nacional y el hecho  que pertenecíamos a una nación y  que debíamos   hacer algo por la patria, pero  la gente dejó de interesarse por la política.

 El Seguro Obligatorio de Enfermedad, que no existía ni en la Monarquía ni la República, se creó  para los productores, así se llamaban  los trabajadores por cuenta ajena  en 1942.

 Los padres educaban a sus hijos  en el trabajo, el esfuerzo, el ahorro y la austeridad. Pensaban   que así podría  mejorar su  situación económica y  sus hijos y nietos tendrían un futuro mejor. Tienes que   trabajar  para  llegar a ser algo en la vida, “un hombre honrado y de provecho”, nos  decían.

La familia estaba más cohesionada. Hoy,    se forma más tardíamente en la vida de las personas, son  más cortas, sin la presencia del abuelo, con menos hijos y muchas se rompen  por el divorcio. En Madrid el 30 % de los hogares tienen un solo miembro.

La drogadicción era excepcional y los índices de delincuencia  uno de los más bajos del mundo.

Por supuesto no había ni libertad de expresión, ni de asociación, ni de manifestación.

En 1958 se produjo un cambio brusco en la política económica al ser sustituidos los falangistas por técnicos, la mayoría ligados al Opus Dei. Se liberalizó la economía con el Plan de estabilización de Ullastres. En 1970, gracias al ministro de Comercio Alberto Ullastres, se firmó el Tratado  Económico Preferencial con la Unión Europa. España se abrió al turismo y  se inició un crecimiento económico que no se había registrado nunca en su historia y que no se volvería a repetir, con una tasa de crecimiento anual acumulativo del 7 %.

Más tarde se iniciaría la emigración a  las ciudades, sobre todo a Cataluña y País Vasco. La gente pasó de una extrema pobreza a vivir bastante bien. Se fue forjando una clase media que iba adquiriendo paulatinamente el frigorífico, la televisión y más tarde el Seiscientos.

Los partidarios del general Franco,  que si al iniciar la guerra representaban el 50 % de la población, con el tiempo y a medida que mejoraba la situación económica, subiría probablemente hasta el  70 %.

En los años 60 la sociedad española comenzó  a cambiar y por eso la llegada de la democracia sería inevitable

España era una dictadura en medio de una Europa democrática. La mayoría de los políticos,  unos pocos militares y casi todos los ciudadanos y posiblemente Franco, estaban convencidos que no era posible el franquismo sin Franco y que España, más pronto que tarde, acabaría homologándose con el resto de Europa. 

Cuando Franco murió ya no quedaban apenas franquistas. Fueron  pocos los que atrincherados en reductos de intransigencia fanática, trataron de torpedear el tránsito  a la democracia y la mayoría se quitaron de en medio.

     Enrique Gómez Gonzalvo, 11-06-2022 Referencia 89


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