LOS ENEMIGOS DE LA CONSTITUCIÓN

                               

Tras la muerte del General Franco los franquistas y los comunistas dejaron de ser franquistas y comunistas para poder realizar lo que se  ha conocido con el nombre de  la Transición  pacífica a la democracia. Los socialistas estaban en la siesta larga de la que hablaba Ramón Tamames, pero se incorporaron más tarde al proceso constituyente. Fuera  quedaron los comunistas del GRAPO, los comunistas de  ETA y los independentistas catalanes.

Afortunadamente ya éramos un país de clases medias con   el 85 % de los españoles con una casa o más en propiedad, que deseaba la homologación política, económica y sociológica con Europa. La sociedad española, muy madura, aceptó con facilidad los cambios profundos que se produjeron, tanto   la secularización de la vida pública  como la legalización del aborto, del divorcio y las conductas sexuales que no se corresponden con el estereotipo hombre mujer.

Durante estos años han gobernado partidos de izquierda  y de centro derecha. La izquierda intenta recuperar   la Segunda República y las figuras de Prieto y Largo Caballero, en cambio, ninguno de los partidos de derecha surgidos durante la Transición, UCD, Alianza Popular, Partido Popular, Ciudadanos y VOX  han tratado de reivindicar los partidos conservadores del bando nacional ,no ya Falange Española, ni siquiera Acción  Española o la CEDA.

 En el 2004 llegó Zapatero y cambió el proyecto político del partido Socialista impugnando  la Transición y proponiendo, con algún componente guerra civilista,

 la ruptura del orden constitucional.

Posteriormente Pedro Sánchez,  para formar una mayoría de gobierno, pactó  con las fuerzas políticas que no participaron en la Transición  y continuó con el  proyecto de cambiar la Constitución, como hizo Hugo Chávez en 1999, para “adecuarla a los nuevos tiempos”.

Se trata de pasar de la España de las autonomías a la España plurinacional. La primera de esas “naciones” que se haría independiente sería Cataluña y, las demás, ya verían… España se convertiría en  “una cosa” parecida a la antigua URRS, con alguna  o varias de esas “naciones” que recibirían  el nombre de “república popular” o “república democrática”, que en la práctica no serían una democracia  sino  una cruel dictadura a semejanza de Venezuela.

  Enrique Gómez Gonzalvo  12-03-2022 (Referencia 509)


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