EL LIBRE COMERCIO

                                             

 El comercio no lo inventó nadie,  surgió espontáneamente   como  la familia, la autoridad, la propiedad privada o  el enterrar a los muertos. Sus ventajas para la humanidad han sido enormes. Aumenta la libertad, favorece el entendimiento entre la gente,  la paz, la prosperidad, la propiedad privada y la libre competencia.  La civilización comenzó, según Escohotado,   cuando se aseguró el comercio y el derecho   a contratar acuerdos.

Sin embargo, el libre comercio ha tenido grandes detractores a lo largo de la historia. Sus enemigos dicen que cuando dos personas intercambien un producto, uno gana, generalmente el rico y el otro, normalmente el pobre, pierde. Esto no es cierto. Los dos ganan, el uno vende lo que quería y el otro adquiere el producto que deseaba por un precio que ambos han pactado libremente. Solamente se precisa una condición, que el comercio sea libre porque si no lo es, no es comercio, es estraperlo.

El primer gran defensor y propulsor del comercio fue Ciro el Grande   (575-530 a.C.). Dice Escohotado que, tras conquistar Babilonia y fundar el mayor imperio conocido hasta ese momento, revolucionó el mundo al promulgar un edicto prohibiendo la esclavitud y permitiendo   comerciar libremente por  todo el imperio. Todo terminó cuando ese imperio fue conquistado por Alejandro  Magno en el 332 a.C.

 Quienes realmente empezaron a considerar que la propiedad era un robo y el comercio su instrumento, fueron los esenios. A dicha secta judía pertenecía Juan el Bautista, primo hermano de Jesús.

Posteriormente en Antenas se establecieron las bases para que surgiera la democracia,  que fue muy beneficiosa para el comercio, en aquellas ciudades estado. Un poco más tarde, en Roma, al desarrollarse la sociedad esclavista, el comercio retrocedió.

 Durante  la Edad Media, por influencia de la Iglesia, los ricos estaban mal vistos y se condenó   cobrar interés por prestar dinero.

La llegada de  los templarios permitió  el cobro de intereses y la creación de  una gran red bancaria primero en Francia y después en España.

 En la misma época,las ciudades italianas, especialmente Génova y Venecia, se dedicaron al comercio y para protegerlo se convirtieron en  ciudades estado  y también fueron muy poderosas. Lo mismo ocurrió con las Provincias Unidas de Holanda,  que se hicieron   muy ricas, igual que Gran Bretaña hizo después.

Con el fin del feudalismo, el establecimiento del sistema capitalista y  la desaparición de la servidumbre, aparecieron las clases sociales en las que había más movilidad social y el comercio se desarrolló.

Hace 500 años la Escuela de Salamanca, que sentó la bases del liberalismo occidental, nos dijo que el precio de la cosas dependía de la decisión de tantas personas que solo lo podía saber Dios y que nosotros nos teníamos  que conformar con lo que dijera el mercado, que dependería  de la oferta y la demanda.

El gran enemigo del comercio llegó en pleno siglo XX con Carlos Marx y el Manifiesto Comunista que determinó que es el Estado el que debe fijar el precio de las cosas. Cuando esto ocurre, la consecuencia inmediata  es la aparición del mercado negro,  el encarecimiento subsiguiente y el hundimiento de la economía.

Enrique Gómez Gonzalvo  26-01-2022 Referencia 220.


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