ÚLTIMO INFORME SOBRE EL CAMBIO CLIMÁTICO

                     

El último informe sobre el cambio climático  emitido el pasado 9 de agosto por el  grupo de expertos  de las Naciones Unidas, compuesto por un centenar de científicos, afirmaba que dicho   cambio se está intensificando y además es por culpa del hombre. Para el futuro pronostican a la vez olas de calor, fuertes precipitaciones, sequías, ciclones tropicales y todo será por culpa  del CO2 que emiten las  fábricas y los coches.

 Pase lo que pase en la Naturaleza, sea en forma de deshielo, inundaciones, olas de calor o paradójicamente de frío, tsunamis en las costas, epidemias, pandemias, desplazamiento de especies y tantos otros acontecimientos, buenos o malos para la actividad humana, todos se deben al mito del cambio climático.

Pronostican que la tierra se calentará por encima de 1,5  grados, que es lo máximo que podría soportar el planeta, y podrá llegar hasta los  2 grados.  El hielo del Ártico disminuirá y muchas plantas y animales «no podrán adaptarse» y morirán.

Para evitarlo hay que actuar urgentemente y reducir el CO2 y se precisarán  100.000 millones de dólares. Esto supondrá  una sentencia de muerte para el carbón y los combustibles fósiles, antes  que «destruyan» el planeta.

Todos los científicos que participan en el informe piensan lo mismo, pero no toda la comunidad científica está de acuerdo. Existen muchos científicos de reconocido prestigio, a los que no ha llamado la ONU,  que afirman  que «no existe emergencia climática, que  el calentamiento  es mucho más lento de lo pronosticado y que no hay más  más desastres naturales que en épocas pasadas”.

Los filósofos y “pensadores”  pueden decir barbaridades porque son opiniones, pero la ciencia se basa en hechos y todo está sujeto a revisión. Las verdades absolutas, los dogmas se quedan para las religiones. Cuando un científico dice “yo creo” se sale de la ciencia. Por eso muchos científicos honestos se escandalizan  que, con un solo dato comprobado, el aumento de 1 grado la temperatura de la tierra en los últimos 100 años,  sean capaces de pronosticar hasta el más mínimo detalle sobre el clima del futuro y además  les parece extraño que no haya un solo efecto beneficioso. Acertó  Popper cuando dijo que, un “intelectual”, para tener prestigio internacional debe ser triste y decir que el mundo está mal.

Recuerdan que el Club de Roma, también dependiente de las Naciones Unidas, pronosticó en 1972 que  «la última gota de petróleo se consumiría en los próximos veinte años».

Volviendo al clima, siempre se había pensado  que lo fundamental  era  la órbita que describe la tierra alrededor del sol. Que pequeñas variaciones  en esa órbita alteran la cantidad de energía que recibe nuestro planeta de las radiaciones solares y, frente a ello,  la influencia que pueda tener la acción del hombre era insignificante.

Es difícil entender por qué se da pábulo a las teorías más estrambóticas, por qué se prefiere creer en  incongruencias antes que en hechos o razonamientos. Llama la atención que el discurso oficialista sobre el clima daña a los países capitalistas mientras es ignorado por los comunistas.

En Europa disminuye el consumo de carbón mientras que en China aumenta, pero nadie le va a poner pegas a la quema de carbón por Xi Jumping.  Occidente, en lugar de producir energía limpia y barata que nos permita competir con otras culturas, está gastando cantidades enormes de dinero que hace que la energía nos cueste mucho más cara que a China y a Rusia.

Son muchos los que consideran que la base de la prosperidad para todos se basa en una energía barata y que  el fuerte encarecimiento de la energía tendrá, como resultado, un mayor empobrecimiento económico.

Algún día, esperemos que no muy lejano, la voz de la Ciencia se imponga y tanta superchería sea desmontada, como desde la remota antigüedad lo fueron  otras teorías descabelladas o interesadas. Mientras, en España,  Sánchez continúa con el “pensamiento” de Zapatero, que le dijo a don Ramón Tamames “Déjese estar, Tamames, que el verdadero problema no es la prima de riesgo sino el cambio climático.” Y así nos va.

¿Será por esto que nuestro recibo de la luz es el más caro de la Unión Europa?

      Enrique Gómez Gonzalvo Terminado 3-11-2021 Referencia 644


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