PROGRES Y MILLONARIOS

                                                                                  

 Los  progres, sin ningún motivo,  se sienten en deuda con el prójimo y  como se consideran buenos, proponen hacer el bien  y saldar dicha deuda con el dinero de los demás. Desde una posición de superioridad moral, dicen defender los intereses de la clase trabajadora. Su  discurso está  basado tan solo en buenas intenciones, sentimentalismos y falta de autocrítica. Apoyan   todo tipo de movimientos sociales (ecologismo, feminismo, pacifismo…) y  su  enemigo es el sistema capitalista, al que llama “neoliberalismo”, aunque ayude a reducir la pobreza e incremente el bienestar de toda la sociedad. 

  Hablan de  paz, de la conservación del medio ambiente, de  tolerancia, de la dignidad del ser humano, del abrazo a culturas irreconciliables,  de que  hay que acabar con el hambre en el Tercer Mundo, de no permitir los signos religiosos en la esfera pública para no molestar a otras religiones, etc.

El progre está indignado con la pobreza de los demás y todos en algún momento lo hemos estado, pero el progre se queda en la etapa infantil de la denuncia y la solución que propone siempre se basa en un juego de suma cero, que consiste en que   para que uno se haga rico es necesario que otro se arruine y para que uno triunfe en la vida es necesario que otro fracase. No comprende que la riqueza se crea constantemente gracias a la mente de los emprendedores que detectan las nuevas necesidades del prójimo, ponen en marcha los mecanismos para satisfacerlas y por ello obtienen un beneficio.

La base de los progres  es la envidia disfrazada por el deseo de la igualdad económica. ¿Qué piensa  el progre cuando se hace rico y pasa al bando de los que  los explotadores a sus semejantes? ¿Les produce un conflicto ético? No, porque para él, el rico es siempre el que tiene más dinero que él.

 Zapatero, por ejemplo,  el que se negó a levantarse en un desfile cuando pasaba la bandera americana, tenía o tiene el pensamiento Alicia, es el pensamiento mágico que piensa que cerrando los ojos se solucionan los problemas, se creía en las mamarrachadas que defendía, que iba a traer la paz, la alianza de civilizaciones con  con los islamistas   y cosas así. Decía también que la tierra pertenece al viento, pero sus casas de León y  de Madrid no pertenecen al viento sino a José Luis Rodríguez Zapatero y  él recibe  su sueldo como miembro del Consejo de Estado aunque no es un hombre para dar consejos, sino para que se los den.

  Los “Indignados” del 15 M denunciaban la  ineficacia de la instituciones y el despilfarro  de la clase política  a la que ellos llamaban “casta”, pero desde que han alcanzado una parcela de poder a través de PODEMOS,  de sus labios nunca ha salido una sílaba de crítica al Estado de las Autonomías, principal causa de la ineficacia y abrevadero de esa “casta”.  Pablo Iglesias presumía que ellos son de barrio, no de pueblo sino de barrio, que ellos no querían vivir como millonarios y no querían vivir aislados como en los chalets de Somosaguas, porque ellos son distintos. Y como son distintos, pero mejores que todos nosotros, por ello tienen derecho a gobernar  e imponer una dictadura a todos nosotros.

La realidad es que son como los demás, pero peores. Hay algo peor que un estafador y es un estafador  presumiendo de honrado.

Enrique Gómez Gonzalvo 23/04/2021 Referencia 359


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