IMPERIO Y COLONIZACIÓN  ESPAÑOLA EN AMÉRICA

 

ImperioEl reino de Asturias, más tarde reino de León y de Castilla-León,  se inició en el año 718  cuando Don Pelayo fue  elegido líder de los cristianos que se rebelaron contra la dominación musulmana. Siguió creciendo durante los próximos 1.000 años,  alcanzando  su máxima extensión territorial en el reinado de Carlos III. En América fue la expansión tan rápida que lo que nosotros conquistamos en 40 años,  siendo menos  que los ingleses,  ellos  necesitaron  siglo y medio.

Creamos unas estructuras socio políticas  en el Nuevo Mundo con una estabilidad y sin guerras internas,  que se mantuvieron casi 4 siglos. Se da la circunstancia que los más leales al rey de España, no fueron  los descendientes de españoles sino los negros y los indios.

Nuestro imperio, como el romano, es de los que Gustavo Bueno llama generadores.  Son los  que comparten con las sociedades ocupadas su tecnología y sus instituciones  políticas, lingüísticas, culturales, económicas, mercantiles y religiosas. En ellos se produce el mestizaje y la enseñanza del idioma.

Por el contrario, los imperios depredadores, como eL  francés, el inglés, el  holandés, el portugués y el nazi, no solo no comparten la tecnología propia, sino que la usan en exclusiva para  aprovecharse del territorio intervenido.

Los  depredadores tampoco  se mezclaron biológicamente con los aborígenes porque  los matrimonios  mixtos  estaban prohibidos.  Los  colonos viajaban con sus esposas y mantenían  en reservas o guetos a los nativos.

Los españoles no destruyeron ninguna civilización. Méjico, Perú o Bolivia no existían y exaltar la civilización azteca es una exageración. Es por la misma razón que tampoco se puede decir que los romanos explotaron León  o Asturias robando los minerales o el carbón que encontraron,  porque ni León ni Asturias existían. Allí, lo que había eran tribus que luchaban entre si y a las que no había llegado la civilización.

España integró a pueblos distintos,  mejoró el sistema de comunicaciones, el nivel de vida y el crecimiento demográfico, en una larga época de paz y prosperidad. Su mayor obra fue el mestizaje y llevar la civilización occidental, cristiana y romana a todo un continente. Convirtió  a  los nuevos países, no en colonias, sino en provincias. No eran de España,  eran España, y por eso,  en la Constitución de Cádiz se habla de los españoles de ambos hemisferios.

Cuando se produjo  la desaparición de aquella enorme máquina imperial, a todos les fue peor, a los descendientes de los españoles y a los descendientes de los aborígenes.   Se produjo el derrumbe económico y aparecieron las  guerras civiles. A los residentes en España también nos fue mal, pues  en definitiva no éramos más que una pequeña parte del imperio.

Posteriormente, la invasión napoleónica nos hizo polvo como país y dejamos de tener influencia en el mundo, hasta el punto que no participamos en el Congreso de Viena, a pesar de que fuimos los que infligimos la primera derrota a Napoleón, quizá por haber coincidido con los peores reyes de nuestra historia.

Lo que no nos pudo quitar  Napoleón fue  el honor de haber creado la primera universidad en  el Nuevo Mundo, concretamente en el año  1538 en Santo Domingo, 200 años  más tarde  que  la  que se fundó en Pensilvania (Estados Unidos),  en el año 1740.

Enrique Gómez Gonzalvo Terminado  31/07/2019 Referencia 292

 


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