POPULISMO EN EUROPA

 

PopulismoPopulismo es decir a la gente lo que quiere oír. Consiste en prometer  un presente y un futuro de bienestar y seguridad, con unos derechos que siempre van a más. Ofrecen  a la ciudadanía trabajar menos y jubilaciones anticipadas, todo a  la vez,  aunque  el crecimiento de la economía sea cada día más pobre.  Orientan la economía al consumo,  lo que lleva una subida del gasto público y un aumento de los impuestos y  del endeudamiento, como está haciendo entre nosotros Pedro Sánchez.

El populismo es inseparable de la demagogia y de la manipulación de la opinión pública. Durante décadas, el debate político en el Viejo Continente se movió en torno a grandes consensos desarrollados como consecuencia del debate político entre los partidos conservadores, socialdemócratas, socialistas, liberales y democristianos.  Sin embargo, en los últimos tiempos, los discursos rupturistas que cuestionan la democracia liberal y la economía de mercado están captando importantes niveles de apoyo entre los ciudadanos europeos.

En el norte de Europa el populismo es de  extrema derecha y propugna la anti-inmigración, especialmente la islámica  y en el sur  es de   extrema izquierda y va contra la política de austeridad. Ambos populismos, los del norte y los del sur  son anti europeístas y, en consecuencia amenazan a  la Unión, a la que acusan del  deterioro de la economía de sus habitantes.

Les dicen a la gente que nos mandan desde Bruselas, pero no es verdad. En España, por ejemplo, tenemos una moneda común, unas  instituciones comunes,  los mismos derechos que el resto de los europeos cuando   vamos  de turistas a Francia o a trabajar a Alemania y lo mismo ocurre en todos los países.  Hemos cedido soberanía pero también lo han hecho los demás  y la realidad  es que compartimos la soberanía.

El país en el que más ha avanzado el populismo ha sido  Italia, con Beppe Grillo y su movimiento Cinco Estrellas, que en los últimos comicios ha obtenido casi doce millones de votos. Le siguen especialmente España,  Polonia, Alemania e incluso  EE UU y el  Reino Unido.

En España, aunque no el populismo,  el anti europeísmo es  escaso, salvo entre los comunistas de Podemos. El 82 % de los españoles se muestran favorables al proyecto de la Unión Económica y Monetaria frente al 62 % de los ciudadanos del resto de países. Y ello a pesar de que el comportamiento de algunos países de la Unión con respecto a España,  en algunos aspectos es intolerable. Como la postura de la justicia alemana ante Puigdemont, el fugitivo de la justicia española. Tampoco se puede admitir la nota del Elíseo  tras las elecciones andaluzas, en la que decía que “el Elíseo vigilaría  muy estrechamente las alianzas con la extrema derecha de España”. Se refería obviamente a VOX, que ni es anti europeísta ni xenófobo ni extrema derecha. Y aunque lo fuera ¿qué? ¿Vigilará la Zarzuela al  Frente Nacional de Le Pen?  En el fondo es el desprecio xenófobo y racista de la Europa del centro y del Norte ante  los europeos del sur, fundamentalmente España, Italia y Grecia.

En la era del populismo cualquier imbécil puede ganar las elecciones.

Enrique Gómez Gonzalvo  29-06-2019 Referencia 257

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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