QUIM TORRA Y LA LEY

 

Quim TorraQuim Torra, el que dijo que el español la lengua oficial del Estado es la lengua de las bestias, ha dicho también que  “la democracia está por encima de cualquier ley”. No es verdad. La democracia  no es más que el mecanismo para cambiar el gobierno sin violencia y sin guerra civil mediante  el turno pacífico en el poder.

Felipe VI, sin referirse explícitamente al juicio del ‘procés’, ha asegurado que “sin el respeto a las leyes, no existe ni convivencia ni democracia, sino inseguridad y arbitrariedad”.

Aristóteles advirtió que sin leyes no hay democracia sino demagogia. Si las leyes han sido aprobadas en democracia,  están por encima de todos los poderes del Estado y  si no se respetan las leyes no es posible ni la convivencia ni la democracia.

El 23 F de 1981 hubo un golpe de Estado, pero no querían cambiar el régimen de 1978, no querían anular la Constitución, no querían imponer una dictadura, no querían romper España.  No pretendían destruir el estado ni siquiera cambiar el estado la nación. Querían que cambiara la política en dos asuntos fundamentales. Uno era  la política antiterrorista, pues ETA mataba a más de 100 personas al año, sobre todo militares, policías y guardias civiles. El otro, era el sistema de las autonomías con el que estaban en desacuerdo. Para ello pretendían  formar un gobierno de concentración nacional, presidido por Armada, vicepresidente Felipe González  y dos ministros  comunistas, Ramón Tamames y Solé Tora.

El intento fracasó. El Rey salió en TV y, en Valencia, que fue el único sitio donde los tanques  salieron a la calle, en seguida   volvieron  a los cuarteles y la guardia civil se rindió. Los responsables fueron juzgados y condenados.

Ningún medio pidió la inmunidad o trato de favor a los golpistas. Todos los partidos,   todas las televisiones, todos los periódicos  estuvieron en contra, excepto el diario El Alcázar y lo cerraron. Los golpistas fueron juzgados y condenados. Milán de Bosch y Tejero a 30 años de cárcel y   Alfonso Armada, que era el jefe real de la conspiración, a 6 años, pero  el gobierno recurrió la sentencia ante el Tribunal Supremo y  lo condenó a 20 años. No hubo indulto. Todos cumplieron su condena.

El gobierno, que había recibido  el poder del pueblo mediante sufragio libre y secreto,  utilizando la violencia, que para eso la dispone  con exclusividad,  hizo cumplir la ley. Así pudo continuar el régimen liberal en el que se respetan  los derechos fundamentales, que  son  el derecho a la vida, a la libertad, a la propiedad y la igualdad ante la ley.

La ley no nace del Estado sino de la propia sociedad y el Estado ha de proteger la sociedad mediante la ley.  Obedecemos a la ley y no a los políticos.

Enrique Gómez Gonzalvo   04/05 /2019 Referencia 439

 

 

 

 

 

 

 

 


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