HOMBRES Y MUJERES

 

3 Hombres y mujeresLa izquierda tiene una enorme dificultad en reconocer  que existen grandes  diferencias entre hombres y mujeres en lo referente a habilidades y rasgos de personalidad que no sean  debidas a la educación y al ambiente social, sino que su origen   sea biológico.

Las desigualdades anatómicas  en el cerebro de ambos sexos son escasas. Las más llamativas son  que  el cerebro femenino es menos simétrico que su homólogo masculino y que  el cuerpo calloso, que es una estructura  que conecta los dos hemisferios, es más grueso en la mujer,  lo que hace que los dos hemisferios  estén mejor comunicados. También hay diferencias   en el hipotálamo cuya función principal es la regulación del mundo hormonal, pues de los cuatro núcleos que tiene, dos son mayores en el cerebro del varón.

Las mayores diferencias  entre la mujer y el hombre están en el cerebro hormonal no en el intelectual. La mujer está más especializada  en el lenguaje, más localizado en el cerebro izquierdo y el varón lo está en situaciones espaciales y en geometría, más localizados en el lado derecho. Las mujeres  tienen mayor aptitud verbal y son  más resistentes a las infecciones por el efecto de los estrógenos, pero  más susceptibles a los efectos del alcohol. Cuando ovula aumenta su arreglo  personal y es más frecuente la infidelidad.

Los hombres, por su parte,  son más dominantes y hábiles en matemáticas y en la percepción espacial, así como  más vulnerables al infarto y más frecuente la dislexia y la tartamudez.

El flechazo suele ser más habitual en el hombre que en la mujer porque el varón  se suele dejar llevar más por el golpe de vista del rostro y por determinadas formas corporales de la mujer. La mujer busca, tal vez sin que ella lo sepa, que le den afecto, que la protejan, que le garanticen de alguna forma que si llegara a ser madre su compañero cuidaría bien de sus hijos. En ambos, durante el enamoramiento, los que están en este proceso pasional del amor, tienen unos niveles del neurotransmisor serotonina análogo a los que sufren el trastorno obsesivo compulsivo.

Al envejecer va bajando el nivel de testosterona  y a los 80 años   es el  40 %  del que tenía cuando  era joven, ha perdido de 5 a 9 Kg  de músculo y el 15 % de masa ósea, de manera que el hombre se feminiza un poco, sus formas tienden frecuentemente tendencia a redondearse, a menudo el pecho se desarrolla y tiene  menos barba y menos  impulsos sexuales. Por algo dicen que en la vejez, las parejas tienden a parecerse.

La mujer, al ser biológicamente más sociable y de natural más compasivo, sería lógico pensar  que su comportamiento sería más dialogante y tendría menos deseo de dominio. Sin embargo hay muchos ejemplos de mujeres gobernantas que estuvieron lejos de ese estereotipo femenino afectuoso, como la Reina Victoria de Inglaterra, Catalina La Grande de Rusia y en épocas  más recientes  Golda Meir y Margaret Tacher.

Desde Darwin se ha observado que en diversas funciones del cerebro hay más variedad   entre los machos que entre las hembras y esto se da  también entre los humanos. Por eso, aunque la media sea la misma, la varianza es mayor en los hombres que en las mujeres, de ahí que los primeros estemos sobre representados en ambos extremos, es decir, que  hay más genios y más tontos varones que mujeres. Se trata de un dato irrelevante para la mayoría de nosotros que no solemos toparnos ni con unos ni con otros en los entornos en los que nos movemos, pero es una parte de la razón por la que hay más hombres entre los premios Nobel, los compositores, los campeones de ajedrez, los presos, los vagabundos y los suicidas.

A lo que si le da la izquierda gran importancia  es a la testosterona como generadora de conductas violentas. Carmena, la alcaldesa comunista  de Madrid dice que la violencia está en el ADN de los hombres, que todos los hombres son violentos y las mujeres buenísimas. Las cosas no son exactamente así. Es cierto que en el hombre como en la mayoría  de los animales son más agresivos lo varones  que las hembras y que  los delincuentes más peligrosos suelen tener un elevado nivel de testosterona, pero las mujeres son más agresivas cuando   perciben un peligro para su cría y además,  otros factores intervienen en la agresividad porque no hay que olvidar que la mujer también mata. En 2014 se publicó que de los 23 menores asesinados por sus progenitores, 16 lo fueron por sus madres es decir, casi el 70%.

Enrique Gómez Gonzalvo 25/10/2018 Referencia 354

 

 

 

 

 


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