CATALUÑA, ALEMANIA Y EUROPA

 

 

Puidemont 2En los 2.000 años de historia de Europa, sus fronteras han variado con nuevos países y nuevas lenguas,  lo que ha dado lugar a numerosas guerras en nuestro continente.

La creación de la Unión Europea supuso la aparición  de un especio común, que primero fue económico para que después fuera político, es decir,  jurídico. Se trata de un conjunto de países con el mismo criterio a la hora de establecer un régimen democrático, con separación de poderes y con cambios pacíficos de gobierno. En este espacio común las naciones se comprometieron  a garantiza las fronteras de los demás estados, pues el  principio básico dela Unión Europea es la intangibilidad de las mismas. Según consta en los principios fundacionales, todo estado que se incorpore a la Unión Europa debe garantizar las fronteras y además recibir la garantía de que todos los demás miembros  mantendrán intactas las suyas.

La existencia de organismos internacionales como la misma Unión Europea,  la ONU, los Tribunales Internacionales y los tratados de libre comercio,  han contribuido a disminuir las guerras en el mundo, pues con ellos  se refuerza la tendencia a la resolución de problemas por medios racionales, pacíficos y consensuados.

En un brillante discurso de Barcelona haced tiempo, Borrell,  dejó esta frase célebre: “Las fronteras son cicatrices que la historia ha dejado sobre la piel de la tierra, grabadas a sangre y fuego. No levantemos más”.

La sentencia antiespañola de los jueces alemanes, negándose a la entrega del prófugo delincuente  Puigdemont humilla a España y destroza cualquier principio de unidad judicial  en la Unión. Dicha sentencia viene a decir que ellos  no se fían de la justicia española porque España no es una democracia, no hay una auténtica separación de poderes y no se respetan los derechos de los delincuentes.

Vuelve el racismo alemán, el desprecio de los países reformitas, al pobre, al moreno, al del  sur de Europa, al católico, aunque no queden ni protestantes ni católicos ni en Alemania ni en España.  Tiene razón  Luis Rangel, en el libro del Buen Salvaje al Buen Revolucionario cuando  cree que Occidente (en este caso Alemania)   piensa que esto de la democracia, de la división de poderes está bien para las razas superiores como ellos mismos o los britis,   pero no  para los sudamericanos o, en este caso, los católicos españoles,   aunque España fuera muy importante mucho antes que Alemania.

Ellos, los españoles,  no son   de fiar, pero en el fondo, lo que piensan es que  rebelarse Cataluña contra España no es lo mismo   que si se rebelara Baviera contra Alemania, aunque todos pertenezcamos  a la Unión Europea. ¿Hubieran hecho lo mismo  los supremacistas  alemanes si se hubiera rebelado Córcega contra Francia?

No es  casualidad que los nacionalistas  catalanes, donde mejor acogida han tenido ha sido en los landers protestantes alemanes y en la Bélgica flamenca que es donde surgió la Leyenda Negra.

El problema para nosotros es más grave porque al frente del Gobierno de la nación no hay un gobierno fuerte que ame a España sino  un gobierno presidido por Pedro Sánchez al que han apoyado  22 partidos que incluye a los herederos políticos de ETA, a los golpistas xenófobos catalanes y  a los neocomunistas de Podemos.

Si no nos  respetamos a nosotros mismos, nadie nos respetará.

Enrique Gómez Gonzalvo  17/10/2018   Referencia 310

Bibliografía: Unión Europea, Ramón Tamames

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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