EL CASOPLÓN DEL MILLÓN

 

CasoplonEl fracaso de la izquierda en España es evidente en Andalucía o es porque  sus políticas no se han aplicado, pues  el hecho es que tras 38 años de gobiernos socialistas,  Andalucía sigue en la cola de España en todos los medidores de bienestar y prosperidad y a la cabeza en paro, pobreza y miseria.

La izquierda, como tampoco   puede pensar  en una economía planificada ni en la nacionalización de la banca, pues es una evidencia que lo privatizado funciona mejor que lo público,  se ha quedado sin ideología. El  único proyecto de socialistas y comunistas desalojado del poder  el Partido Popular es evitar que este partido vuelva, sea al gobierno central, a los ayuntamientos o a las comunidades autonómicas y este sectarismo es uno de los males que aquejan a la sociedad española porque para ellos vale todo.

Si hay que acabar con la soberanía nacional o terminar con las buenas ideas que funcionaron  en el campo económico, pues se hace… En  esto coinciden todos, a pesar de que la izquierda moderada no debiera colaborar ni con la extrema izquierda ni con los separatistas, unos por  no ser  democráticos y otros por querer romper España.

Una de los viejos propósitos  de la dialéctica marxista es su pretensión de monopolizar la representación de los que ellos llaman clases oprimidas, pobres, negros, inmigrantes, homosexuales e integrantes de cualquier otra minoría, porque  ser  de izquierdas significa querer el bien para todo el mundo.   Si no eres de izquierda no puedes ser buena persona. La izquierda será siempre buena y la derecha siempre mala, por ello el que es de izquierdas se considera con derecho a despotricar de todos los demás porque   se atribuye una autoridad moral que le resguarda de las críticas ajenas.  El Che Guevara, para los progres, los comunistas, los revolucionarios, los antiglobalizadores y cristianos de base era un Cristo que se bajó de la cruz para descrucificar a la humanidad.

Pero los hechos son tozudos y no avalan esa autoridad moral porque  en toda la izquierda, hay una enorme contradicción entre su discurso y su conducta. Pablo Iglesias, el que decía que la guillotina era el origen de la democracia, que los escraches era jarabe democrático de los de abajo que expresan movimientos sociales, ha adquirido una casa en Somosaguas, en la mejor urbanización de Madrid. Casoplón,  la llama Errejón, el que tenía una beca black en la Universidad de Málaga para una investigación que no hizo a cambio de hacer diputado al que se la dio.

Lo que ha hecho Pablo es lo que hicieron  todos los comunistas cuando llegaron  al poder, lo que ocurre  que Pablo  se ha  adelantado. Lenin y los del Politburó lo primero que hicieron fue quedarse con todos los palacios de Moscú y con los  hoteles más caros de ciudad, en los que se instalaron 5.000 tíos con 2.000 criados, camarada criado les llamaban y éstos les contestaban camarada patrón. A Stalin, el que dijo una muerte es una tragedia, un millón una estadística, nadie se atrevió a contar las casas que tenía. Trosky, en su tren blindado lujosísimo llevaba cocinero y por supuesto alimentos gran gourmet. Mao se cargó el centro histórico  para hacer la Plaza Tianammen  tan grande para que cupieran un millón de chinos alabándole. Ceaucescu se cargó el centro histórico de Bucarest para edificar el palacio más grande del mundo y  con un paseo que tuviera 6 m más que los Campos Elíseos. Tito se hizo regalar  40 palacios. La última mujer de Mao mandó matar a los  gorriones, grillos y cigarras de los  alrededores del palacio porque no le dejaban dormir. Stalin dijo  una muerte es una tragedia, un millón una estadística.

Pablo, cuya madre jubilada de Comisiones Obreras tiene varios  inmuebles  valorados en más de un millón de euros y su padre, terrorista del FRAP ya rehabilitado y que vive a costa del Estado porque es funcionario y tiene dos inmuebles,    presumía que ellos son de barrio, no de pueblo sino de barrio, que ellos no querían vivir como millonarios y tampoco querían vivir aislados como  otros políticos porque ellos son distintos. Y como son distintos, pero mejores que todos nosotros,   tienen derecho a implantar una dictadura sobre todos nosotros. La realidad es que son como los demás, pero peores. Hay algo peor que un estafador y es un estafador  presumiendo de honrado.

La izquierda moderada, los socialistas, no ha renegado nunca de su colaboración con el comunismo aunque fuera el estalinismo. Será por el atavismo de que en los mítines de Largo Caballero, en la Segunda República se gritaba ¡Viva Rusia!

¿Abrirán los ojos tanto  periodista y  tertuliano progre  o alguno de  esos 5 millones de votantes a Podemos?

Enrique Gómez Gonzalvo.  03/07/2018 Referencia 281

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