LA  SOCIEDAD ESPAÑOLA ACTUAL

La sociedad 2

España desde los años 40 ha cambiado tanto que nuestros jóvenes, si volvieran a aquella época, no la reconocerían en muchos aspectos. Actualmente nuestra renta  es  inferior a las de Inglaterra, Alemania, Francia e Italia, pero superior a la de la mayoría de los países de la Unión Europea.  En los años 40 España era un país subdesarrollado,  la mayoría  de la población vivía en el campo y la población activa agrícola ha pasado del 50 al 4, 9 %.

La pobreza real todavía afecta al 5 % de la población, muy lejos del 25 % del que hablan algunos medios de comunicación y, desde luego, los niños de Madrid no se mueren  de hambre  o de frío durante los inviernos, como llegó a pronosticar   la alcaldesa podemita de la capital.

La sociedad actual en España es muy igualitaria, no en balde la clase media representa el 70 % de  la población. En la forma de vivir no hay grandes diferencias entre los ricos y la mayoría de la población. Casi todos consumimos  los mismos alimentos, tenemos  una sanidad parecida, tomamos los mismos medicamentos y la esperanza de vida es análoga. Esto no había sucedido nunca.

Las prestaciones sociales actuales, aunque nunca serán satisfactorias, son aceptables, no en balde de cada 100 euros en los presupuesto del Estado se dedican 63 a gasto social. La asistencia sanitaria,  es de las mejores de Europa y las infraestructuras magníficas, sobre todo el ferrocarril y especialmente   las carreteras, solos superadas por Alemania.

La sociedad es mucho más libre. Se ha avanzado mucho en la situación  de la mujer equiparándose en la mayoría de las situaciones al varón. También en la  libertad sexual,  en la abolición del servicio miliar, en el aborto libre.

Muy  importante ha sido el cambio producido  en la educación y en las costumbres de la juventud, aunque no siempre para mejor. Junto a la supresión de la autoridad del  profesor,   prima  la cultura de la igualdad  sobre la cultura del esfuerzo y de la superación, lo que ha vuelto   a la juventud más “pasota,” como se dice ahora.

Desde la transición muchos profesores, imbuidos por el progresismo  de moda, no solo tutean a los alumnos sino que exigen que les tuteen. Con ello han dejado de ser maestros para convertirse en compañero. El tuteo se ha hecho casi universal, a veces  acompañado con esa familiaridad ofensiva que utilizan  por ejemplo algunas enfermeras en los hospitales o centros geriátricos para dirigirse a gente de 90 años.  “El usted”, muchos lo consideran un convencionalismo burgués y  poco compatible con la democracia.  Imitan, en cierto modo, a  los bolcheviques rusos  que hablaban de compañeros  y decían “salud” en lugar de “buenos días” y a los falangistas españoles   que hablaban de camaradas.

El abandono de las prácticas religiosas se ha acompañado en demasiados casos  de  una ruina  moral, en no creer en nada, ni en nuestra cultura, ni en nuestra patria, ni en nuestra civilización.

Hoy el valor, la gallardía el honor,  el amor a la patria,   la superación en el trabajo, la persona “honrada y trabajadora”, como se decía antes, se consideran en ciertos sectores valores fascistas.

A pesar de todo, lo que predominan son los principios conservadores y la mayoría  siguen creyendo en la libertad, en la propiedad, en el imperio de la ley,  en los valores tan anclados en nuestra tradición de la solidaridad, de la familia, de ser una persona honrada, que quiere prosperar y asegurar el futuro de los hijos.

Lo peor que nos dejó la dictadura  fue   la idea  que hay que obedecer, la sensación  que el país pertenece a los que mandan, a los poderosos,  que para prosperar debes unirte al poder porque si te enfrentas a él te conviertes en un paria. Esto explica la pasividad de los no independentistas, que son la mayoría, en Cataluña. Nos falta el valor de sentirnos dueños de nuestro país, de sentirnos ciudadanos ante que súbditos.

En resumen, con sus luces y sus sombras  España es un buen  lugar para vivir, con una gente maravillosa que está muy por encima de sus dirigentes y sin embargo, en algunas comunidades muchos no se “sienten” españoles.   ¿Se sentirán zulúes o quizá suecos?

Enrique Gómez Gonzalvo, 11/04/2018 Terminado 199


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