INTELECTUALES

 

IntelectualesEl término “intelectual” surgió en el “affaire Dreyfus” para calificar  a los escritores que, como Zola, apoyaron al capitán judío injustamente condenado en un asunto de espionaje por su condición racial, en una carta abierta dirigida al presidente de la República que titulaba “Yo acuso”

En la Grecia clásica se llamaron filósofos, durante la Edad Media eran los clérigos, en el siglo XVIII con la Ilustración se volvieron a llamar  filósofos y en el XIX recibieron el nombre de intelectuales.

Para Jean Paul Sartre  intelectual es el que se mete donde no le importa.

Para Milton Fiedman  los dos principales enemigos de la libre empresa son los intelectuales por un lado y los hombres de negocios por otro, por razones opuestas.

Intelectual es el que se dedica al estudio de la realidad y comunica sus ideas con la pretensión de influir en la sociedad. En definitiva, es el que dice a la gente lo que tiene que hacer.

En su soberbia creen que sabe mucho más que sus conciudadanos, ellos se creen dioses con capacidad para crear un hombre nuevo, organizar la vida de la sociedad y cambiar el mundo.  Creen en la libertad para si mismos, pero se oponen a la libertad de los demás. Es  “La fatal arrogancia” de Hakey.

Intelectuales han habido para todos los gustos, a favor o en contra de la libertad, de derechas o de izquierdas,  partidarios de la democracia o de la tiranía, pero  como suelen estar obsesionados con desarrollar una utopía y ello  requiere una planificación central, normalmente son comunistas  o fascistas y casi siempre déspotas, para imponer por la fuerza su modelo de sociedad.  Por eso detrás de cada intelectual hay un dictador en potencia porque tiene la tentación de ser como dioses para imponernos sus modelos de sociedad.

Esta era la actitud de los dos típicos intelectuales Rousseau y Marx. Sus ideas fueron las responsables de la muerte de millones de personas  en la Unión Soviética, la Alemania nazi o la China comunista.

En la actualidad hay una especie de escepticismo público hacia los intelectuales. Existe una creencia, cada vez más extendida, de que ellos no son mejores mentores, que los sacerdotes de la Antigüedad.  Una docena de personas elegidas al azar en la calle son capaces de ofrecer opiniones morales o políticas tan válidas como la de cualquier grupo de intelectuales.

El siglo pasado, que ha presenciado la muerte de millones de personas, sacrificadas en aras de mejorar la vida de toda la humanidad, nos ha avisado:   ¡cuidado con los intelectuales! no sólo deberían mantenerse alejados de los puestos de decisión política sino que hay que vigilar  su capacidad de influencia para ofrecer consejos colectivos.

Ellos propugnan lo opuesto de lo que  defienden los liberales, para los que  lo fundamental  es que el individuo es más importante que los conceptos y sus derechos siempre, siempre deben prevalecer y que  el peor despotismo que existe es la cruel tiranía de las ideas.

Afortunadamente los podemitas,  los nuevos intelectuales de  “la Complu”, parece están en caída libre.

Enrique Gómez Gonzalvo. 11/01/2018 Referencia 76

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