¿LA TERCERA REPÚBLICA?

 

                                        

 

Monarquía y República, sin más precisiones, son conceptos teóricos que nada tienen que ver con la democracia, las libertades, el  nivel de vida,  la  prosperidad, etc.

 La república, como idea y como propuesta política, tiene en España dos grandes obstáculos: las dos Repúblicas  que hemos tenido en el curso de nuestra historia  han dejado un mal recuerdo. La Primera porque en un año hubo 4 presidentes y  cada uno  presidió una república distinta y  uno de ellos abandonó  España  precipitadamente y marchó a París.

 La Segunda República,  masónica en la primera fase y bolchevique en la segunda y última, fue mucho peor por sectaria y porque iba contra media España y terminó en la Guerra civil.

Actualmente el sentir republicano es minoritario y casi testimonial. Cuando la izquierda habla  en España de instalar la República, no se refieren a una república democrática y liberal, como la francesa o la inglesa, sino de reinstaurar la República del 36. Se puede ser republicano pero no se puede poner a la Segunda república como modelo para la España de hoy.

Una de las causas de su fracaso estuvo en su empeño en erradicar el catolicismo del alma de la nación,  lo  que llamaron la cuestión religiosa, pues éste fue el primer objetivo de los padres republicanos. El asesinato masivo de católicos en la zona roja durante la Guerra  no obedeció al impulso espontáneo de una masa ignorante, sino que fue consecuencia del odio que sembraron los responsables durante los años precedentes.

 

 En la derecha, el sistema republicano tiene menos partidarios aunque también habrá herederos de aquellos republicanos que como Miguel Maura o Niceto Alcalá Zamora aspiraban a una república de orden, “con curas y obispos.” Una de ellos es Cristina Cifuentes, la que fue Presidenta del Gobierno de la Comunidad de Madrid,  una de las pocas personas dirigentes del PP que ha manifestado públicamente su simpatía por la República. Para ella,  la preferencia republicana es una cuestión de  principios.

 

La Segunda República vino porque intelectuales como  Joaquín Costa, Ángel Gabinet, Unamuno, Azaña, Ortega y Gasset,  empujaron  a la clase política y a la opinión pública a la liquidación del sistema de la Restauración.

Ahora, los mismos que presentan la Segunda República como un paraíso de la izquierda traída por el clamor popular, menosprecian  el sistema de la Restauración que  lo identifica  como un régimen decadente, corrupto, caciquil y entregado al pucherazo en las elecciones. Sin embargo, tras un convulso siglo XIX y después de la Primera república, el Régimen de la Restauración de Cánovas,   permitió la instalación en España de una monarquía constitucional, fue un régimen  relativamente liberal, con cierta estabilidad política, sin las convulsiones de la época anterior y con un progreso económico  modesto pero sostenido.

Lo que vino después fue mucho peor.

           Enrique Gómez Gonzalvo, 11/01/2017. Referencia 197

 

 

 

 

 

 

 

 


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