LA SEGUNDA REPÚBLICA ESPAÑOLA

 

El advenimiento

La Segunda República Española

de la República el 14 de abril de 1931 no se produjo por votación popular sino  que  mediante una tergiversación monumental, los partidarios de la misma convirtieron unas elecciones municipales, que además habían sido ganadas por los monárquicos, en un plebiscito por la República.

España, que se había acostado monárquica, se levantó republicana por el golpe de mano de republicanos y socialistas en las grandes ciudades,  la inhibición de Sanjurjo al frente de la Guardia Civil.

Esto se acompañó de la huída del rey Alfonso XIII  que estaba en depresión porque había fallecido su madre recientemente y quizá con un ataque de pánico porque 13 años antes, sus primos los zares  habían sido asesinados por la revolución bolchevique. También influyó   la desmoralizacíón de los partidos conservadores, que abandonaron al rey, incluso Romanones  y  sobre todo el paso del PSOE a las turbulentas filas de la revolución.

Entre los intelectuales, Ortega, junto con Marañón y López de Ayala formaron la Agrupación en defensa de la República. Antes de un año se arrepentirían.  Es la famosa frase de Ortega “no es esto, no es esto”. Terminarían apoyando a Franco contra los comunistas.

Entre los partidarios de la República también había personas de derechas, reformistas, que aspiraban a una democracia liberal como  Alcalá Zamora, Miguel Maura, Antonio Machado hasta que se volvió bolchevique, Unamuno, algunos socialistas  como Besteiro, que representaba a un tercio del partido. Eran gente de buena voluntad, pero pensaban que cambiando el régimen se arreglaba todo.

Había otro grupo, los socialistas de Largo  Caballero, Prieto, Negrín, la Izquierda Republicana de Azaña, los anarquistas y los separatistas vascos y catalanes, que buscaban la revolución. Desde el inicio,  los primeros fueron desbordados por los segundos con agresiones brutales, quema de iglesias, constitución no laica sino antirreligiosa, etc.

Lo que no había era liberales, pues el liberalismo  de Azaña, Martínez Barrio, Marcelino Domingo o Casares Quiroga  se limitaba a la persecución del catolicismo y de los católicos y en mantenerse pasivos  ante la quema de iglesias.

La CEDA, el gran partido de la derecha, aceptó la República, aunque no pudo identificarse con ella. Lo mismo ocurrió con la Iglesia, si bien   no hubo unanimidad porque el  Cardenal Segura fue expulsado de España mientras Vidal y Barraque era separatista.

En una primera fase  la República fue un proyecto masónico y totalitario copiado de  Méjico. Su obsesión fue la religión católica, pues su proclamación fue acompañada de la quema de más de 100 iglesias y durante la guerra se asesinaron más de 7.000 clérigos.

En la última fase con Negrín,  la República, se puso a las órdenes de Stalin

Enrique Gómez Gonzalvo Actualizado  el 02/07/2017 Referencia numero 19

 

 

 

 

 

 

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