GALICIA

 

GaliciaTras Jordi Pujol en Cataluña y Sabina Arana en el País Vasco, por imitación,  han surgido “pujolitos” en los diversos rincones de España: Baleares, Comunidad Valenciana, Canarias, Aragón, etc.

 En Galicia ha surgido uno, cuyo nombre no citaré porque no merece la pena que lo recuerden. Él no se considera español, él es celta, celta gallego. Lo ha dicho: nosotros los celtas poblamos Galicia aproximadamente en el 700 antes de Cristo y vivíamos en una sociedad  jerarquizada.

Añade  que los celtas son  un pueblo maravilloso. “La mujer celta contaba con una situación y unos derechos impensables en sus contemporáneos” “los druidas eran hombres sabios que sabían leer”. “Eran valientes guerreros que sabían defenderse, y  sus primos europeos llegaron a atacar Roma, si bien, fueron vencidos”.

Además de en Galicia, añade, sus ancestros se establecieron por toda Europa,  especialmente en Irlanda y Escocia. Esta civilización idílica perduró hasta que fueron conquistados por la poderosa Roma, que era en aquella época tan malvada  e imperialista como  ahora los  EE UU de América.

El autor  cree que con él comienza la historia de Galicia.   No le interesa  conocer la verdad histórica. El objetivo es conseguir que Galicia  llegue a ser un estado independiente. Como Cataluña.

El mismo guión. Todo está escrito. Primero se crea la nación. Después se pedirá la independencia. Más tarde se absorberá  a todos los pueblos que hablen gallego en las provincias de León y Asturias. Y en el  futuro se intentará  conseguir una confederación con  otros países europeos, donde el autor dice que hay muchos celtas: el País de Gales,  Irlanda y  Escocia.

¿Qué dice la historia y la antropología?

Cuando llegaron los celtas a la Península, toda ella, incluida lo que hoy llamamos Galicia, no estaba deshabitada. Allí  vivían  los iberos, que eran los autóctonos de estas tierras, los descendientes de los cazadores  del Paleolítico, de aquellos grupos  de personas que salieron de África hace 50.000 años y poblaron toda la península incluyendo Galicia.

Genética. Los gallegos, como todos los españoles  tenemos  de los iberos el 24 % de nuestros genes, de los celtas el 24 %, de los godos el 35 %, de los repobladores de Europa el el 10 %, de lo suevos el 4 %, de los judíos el 3 %, de los romanos el 2 %, de los árabes el el 1 %, de los bereberes el 0, 45 %., porque toda España es muy  homogénea.  Los que más se desvían de la media son Extremadura, País Vasco y Comunidad Valenciana.  No lo hace Galicia.

Los celtas eran un pueblo indoeuropeo, que habitaba en el centro de Europa y que llegaron a la península en diversas oleadas a partir del 900 a.C., empujados por los germanos, llegados a Europa Central, procedentes del Norte.

No vinieron solo a lo lo que hoy es España, sino  que se extendieron por Gran Bretaña, Irlanda y toda Francia. En nuestra península se asentaron especialmente en  el valle del Ebro, la cornisa Cantábrica, norte y centro de Portugal y las dos mesetas, pero ocuparon toda la península, mezclándose con los iberos y formando los celtíberos (celtas de Iberia)

Culturalmente, los iberos eran  superiores, porque localizados preferentemente en Levante habían recibido mayor influencia de los pueblos de Oriente Medio, griegos y cartagineses.

Los druidas, a los que nuestro autor los considera sabios, eran los sacerdotes-hechiceros de una religión que permitía los sacrificios humanos.

La organización social de los celtas, y de los iberos, siempre fue la tribu, que además eran muy belicosas y peleaba entre si. Nunca llegaron a  formar un estado o un reino que los unificara ni en Galicia ni en el resto de la Península.

Afortunadamente, nuestros ancestros, celtas e iberos y todos los pueblos de la península fueron romanizados. Con ello se consiguió  la unidad política que terminó con las guerras triviales  y la unificación de la lengua, el latín, que borró las fronteras culturales, instaurando el modelo romano que permitió la  posterior cristianización.

Y esa homogeneización cultural de todos los pueblos de la Península, tras 700 años de presencia romana, fue de tal intensidad y adquirió tal profundidad que absorbimos a los godos y tras ocho siglos de dominación árabe conseguimos desterrar al invasor y los Reyes Católicos, parodiando a Cánovas, podían haber dicho: venimos a continuar la historia de España.

No solo Galicia, que es una tierra maravillosa, tiene pujolitos. España está llena de estos bichitos. Es como una epidemia   que recorre las tierras y los pueblos de España. Cada uno pretende la independencia de su tribu, valle o aldea.

Ahora los pujolitos, que quieren destruir España, cuentan con el apoyo de PODEMOS. ¿Lo conseguirán?

Enrique Gómez Gonzalvo, 29/04/2018. Referencia 36

 

 

 

 

 

 

 

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