SUSTITUTOS DE LAS RELIGIONES

              

la-religion Religiones han existido  miles a lo largo de la historia. No ha habido pueblo, sociedad o comunidad, o al menos no hay constancia de ello, que no haya querido dar una explicación primero a los fenómenos de la naturaleza y  a la génesis del universo y  después al destino de nuestras vidas después de la muerte para calmar nuestra ansiedad ante el incierto futuro.

En el siglo XVII, coincidiendo con el declive de la religión, surge el racionalismo de Descartes que  pretendiendo terminar con el oscurantismo de la Edad Media, producirá una progresiva descristianización de Europa. Los nuevos filósofos son los herederos del humanismo renacentista, pero con la diferencia de que estos desarrollan su actividad fuera de la Iglesia Católica. La superstición, que es todo lo que no tiene base científica, da paso a la razón. Es el “pienso luego existo.”

Los sacerdotes  serán  sustituídos  por los intelectuales,  que no son los intérpretes de los dioses sino  sus sustitutos y como ellos querrán organizar nuestras vidas.

Pero el racionalismo y la ciencia tampoco consiguieron la regeneración del hombre. Por ello el pensamiento racionalista no pudo sustituir al pensamiento religioso. Por ello la Europa del XIX continuó siendo  católica, al menos en lo que se refiere al dogma. Otra cosa es la manera como se podía entender el catolicismo, sobre todo en lo que se refiere a la moral. Los diputados de las Cortes de Cádiz no solo eran todos católicos (bautizados), sino seguramente creyentes y abundaban los clérigos. Casi todos asistían voluntariamente a una misa del Espíritu Santo que se celebra  en el mismo lugar en donde se reunía la asamblea. Las sesiones estaban presididas por un crucifijo y se juraba defender la religión.

Poco a poco, Europa se va descristianizando y el vacío dejado por el abandono de la religión hay que llenarlo y a partir de la Ilustración y de la Revolución Francesa, pronto surgirán  nuevas ideologías que intentarán sustituir a la religión.

REVOLUCIÓN FRANCESA. La madre de todas las revoluciones, no pretendía la reforma de Francia, sino la regeneración del género humano, la creación de un hombre nuevo. Lo mismo que Jesucristo.

MARXISMO. Es  una herejía  del cristianismo y a la vez pretende ser su sustituto. Como él tiene soluciones para todo y también   promete el cielo aunque de forma muy diferente. Los cristianos lo anuncian  para la otra vida, pero hay que merecerlo en la presente mediante las buenas obras.  Los comunistas  lo anuncian para este vida, pero no hay que merecerlo y como  Pablo Iglesias dicen  que “el cielo hay que conquistarlo”  mediante la revolución, es decir, con la  violencia, con la guillotina.

El resultado ha sido la ruina económica en los países en que se ha aplicado y 100 millones de muertos.

NACIONALISMO. El profesor Chbrispñher Dawwsson de la universidad de Harvard afirma que el nacionalismo es un sustituto de la religión y habla de la sacralidad de la patria. Juan Pablo II afirmó que el nacionalismo es el paganismo de nuestro tiempo. Sobre el nacionalismo Benedicto XVI dijo que era el paganismo de nuestro.

Se trata de una religión laica, con su liturgia, su simbología, su historia de ficción, sus talibanes voluntarios, la persecución del infiel.

ECOLOGISMO. Para los ecologistas  lo sagrado no es el hombre, ¡es la tierra¡ ¡Salvemos la tierra! es el grito de guerra. Hablan de la madre tierra, en cierto modo volviendo  al Paleolítico cundo se hablaba de la diosa madre tierra y se le ofrecían sacrificios humanos.

Se pronostican  toda clase de desgracias si no se cuida nuestro planeta. George Ward, un biólogo de Harvard, afirmaba hace cuarenta y cinco años que “la civilización acabará en 1990 ó 2000, a no ser que se tomen acciones inmediatas para evitar los graves problemas  con que se enfrenta la humanidad”.

 AMOR A LOS ANIMALES. Zapatero, incluso, quería legislar sobre el derecho de los monos. Ahora, en España, hay un amor estúpido a los toros de lidia.

 HEDONISMO-NIHILISMO-RELATIVISMO.  Habiendo fracasado todas las ideologías en su intento  de redimir al hombre, en Europa se impone  una combinación de hedonismo, nihilismo  y relativismo que consiste en  no creer nada, en que no hay verdades absolutas que obliguen a todos los seres humanos, en que  todo es opinable y depende de la cultura de cada pueblo o de cada individuo por lo que todas las culturas son buenas. Lo único importante es la economía. Así se llega a lo que dijo el escritor ruso Dostoyevski, por boca  de Iván Karamazow «Si Dios no existe, todo está permitido» o “el destino de los reptiles es comerse unos a otros.”

El relativismo origina serias dificultades. Si da lo mismo una teoría u otra, se deja de investigar y de buscar la verdad. Si todo es opinable se ejecuta lo que decida el más fuerte. Si todo da igual, se desprecia la experiencia y el consejo de otros. Obviamente no es igual asesinar y robar que consolar y servir al prójimo.

Enrique Gómez Gonzalvo, 29/10/2016. Referencia 23

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