¿QUÉ ES ESPAÑA?

 

bandera-de-espaa-en-mapa-36255106 Los redactores de la  Constitución del 98 hablaban de nación de naciones, de nacionalidades, de sentimiento nacional.  España es  una nación como la copa de un pino. Es una de las cinco naciones que forjaron el mundo, junto con Francia, Reino Unido, Italia y Alemania.

Antes había en la Península diversos pueblos, iberos, celtas, suevos, pero no eran españoles no constituían una nación.

La unión de estos pueblos se produjo en tiempos de Roma.  La Península Ibérica recibió el nombre de Hispania  y sus habitantes hispanos y la amalgama que los unía era el Cristianismo.

Tras la invasión musulmana en el 711, los cristianos refugiados en las montañas del Norte de la Península, solo pudieron vencer a los mahometanos porque tenían una fe ciega en la ayuda del Apóstol Santiago que  para el pueblo era más que San Pedro porque era el hermano del Señor y para algunos hermanos gemelo.

Por eso no es de extrañar que los obispos de Compostela se creyeran pontífices y a Alfonso III sus  súbditos se referían a   él como Magnus Imperator. Con  Santiago, hermano del Señor y un rey emperador no habría sarraceno que se le resistiera. De esta forma se evitó que la Península Ibérica se convirtiera definitivamente en una provincia del Islam.

Almanzor, que sabía de la importancia de lo sagrado, en la cima de su poderío en  el 997 destruyó el templo del Apóstol e hizo trasladar las campanas del santuario a hombros de cautivos para que, fundidas, iluminaran la gran mezquita de Córdoba. Fué un gran error que aumentó la fe en la santas reliquias y juraron los cristianos que nadie más volvería a profanarlas.

En estos 2.000 años de existencia de  la nación española hemos sido provincia romana, independientes en la época visigoda, multitud de reinos tras la invasión árabe, federados esos reinos con los Austrias, unificados tras el Decreto de Nueva Plata con los Borbones, república, otra vez Monarquía restaurada, otra vez República, otra vez Dictadura y ahora somos la España de las Autonomías.

 Hemos tenido guerras, unas veces para defendernos de tropas extranjeras (Guerra de la Independencia), otras eran  guerras fratricidas, como las del siglo XIX entre carlistas y liberales, entre los partidarios de una u otra Casa real o la reciente Guerra Civil de 1936.

 Mejor que no nos hubiéramos matado, pero  la historia es así, como los ingleses en la  Guerra de las Dos Rosas allá por el siglo XV, los blancos  y los azules, los partidarios de la Casa de York y los de la Casa de Lancaster, como los americanos en la Guerra de Secesión,  los del Norte contra los del Sur, los federados contra los confederados, los franceses con sus guerras de religión o con las estúpidas  guerras napoleónicas.

España además de la Reconquista, es el imperio, es la monarquía de los Austrias y de los Borbones, de las Dictaduras de Primo de Rivera y del General Franco, de la Primera y de la Segunda República, de la Transición, de la nueva Monarquía Constitucional.

España es también  el Museo del Prado,  nuestras catedrales,  nuestra pintura, nuestra música, nuestra obra evangelizadora en América, nuestros premio nobel  don Santiago Ramón y Cajal, nuestro Siglo de Oro y también  el desastre del 98, nuestras glorias y nuestras desgracias, nuestra lengua, nuestra civilización, nuestra gente.  Somos nosotros con nuestros antepasados, como Franco y La Pasionaria.

España es un país en muchos sentidos estupendo, con dos mil años de civilización romana, cristiana y europea a sus espaldas, la duodécima potencia económica del mundo, con una alta renta per cápita, una calidad de vida excelente, un sistema de protección social que aún se sostiene, un clima benigno, una gastronomía extraordinaria, un patrimonio artístico y monumental entre los dos o tres más importantes del mundo, una industria turística poderosísima, una excelente red de infraestructuras, unas instituciones antiquísimas, empezando por la propia monarquía, un país, en fin, plenamente integrado en la Unión Europea, el euro y todas las instituciones internacionales habidas y por haber.

En cuanto a los españoles no somos tontos ni tristes. Tenemos una alegría de vivir que ya la quisieran, por ejemplo, los países nórdicos y en cuanto a trabajadores que se lo pregunten a los empresarios alemanes.

Esta es la España que odian los separatistas  y parte de la izquierda. Los primeros porque la quieren destruir para montar sus pequeños reinos de taifas. Los segundos, algunos socialistas especialmente en Cataluña, País Valenciano, Aragón, Navarra, País Vasco y Galicia, y los podemitas,  porque, a pesar de los años que han pasado, continúan identificando a  España con el General Franco.

Dos generaciones de catalanes y vascos han sido educados en el odio a España y el resto de españoles, en el mejor de los casos, en la indiferencia a nuestra nación y sus símbolos.

Enrique Gómez Gonzalvo, 14708/2016. Referencia 145

 

 

 

 

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