EL PAPA FRANCISCO

el papa
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Cuando José María Bergoglio fue elegido Sumo pontífice el 13 de Marzo de 2013 el mundo se hizo la pregunta ¿será peronista? En Argentina casi todo es peronismo que  está  infiltrado en muchas  instituciones.  ¿También en la Iglesia?

El peronismo es lo peor de lo peor porque es una imitación del fascismo y  combina  socialismo,  nacionalismo y populismo. Al  núcleo de la doctrina de Mussolini: todo en el Estado, nada fuera del Estado, nada contra el Estado,  añade la retórica y demagógica alusión a los descamisados de Eva Perón. Todo ello sazonado con una enorme corrupción.

Al comienzo de su pontificado dijo  que le gustaría una iglesia pobre y para los pobres.  Mal comienzo. Es la eterna retórica de pobres y ricos.  En España, en época reciente el que más ha hecho por los pobres ha sido José María Aznar que creó 5 millones de puesto de trabajo. El mundo ha mejorado por la globalización, es decir, por el liberalismo, consiguiendo disminuir drásticamente el hambre en el mundo. Un papa no debería hacer populismo ni demagogia.

Puso en duda el derecho de los ciudadanos  a la propiedad privada que, como  el comercio, no la inventó nadie, surgió  espontáneamente en el largo camino de la civilización.  No hurtarás está en los Diez Mandamientos  y en el ordenamiento jurídico de todos los pueblos y sociedades. Nadie puede robar el producto de nuestro trabajo y la expropiación, sin indemnización, es un robo.

En su viaje a Ecuador coincidiendo con el bicentenario de la independencia de los países   hispanoamericanos exaltó la independencia “nacida de la conciencia de falta de libertades, de estar siendo exprimidos y saqueados”. Quizá no sepa que el Imperio español desde el principio proclamó la dignidad de los nativos, inventó el derecho de gentes, germen de los actuales derechos humanos y limitó el poder de conquistadores y gobernantes.

En su viaje a Cuba no hay constancia  que visitara a la oposición católica, en cambio habló  del dios dinero y del paro de la juventud en Europa. A  Raúl Castro le regaló  un ejemplar de su exhortación apostólica  Evangelii Gaudium  y le  animó  a leerla “convencido  que algunas cosas sociales de ella le van a gustar”.

¿Le habrán dicho que Pablo Iglesias, si llega al Gobierno, piensa suprimir las celebraciones religiosas en los actos oficiales, la presencia pública de autoridades en todos actos confesionales y que no dará “ni un euro a los colegios que recen” cómo ha anunciado en  mítines electorales?

Juan XXIII, tan querido por la izquierda, en 1969 convocó el concilio Vaticano II para el aggiornamiento de la Iglesia y, tras su clausura, los fieles dejaron de ir d a misa  y los curas se secularizaron. Un nuevo concilio en la misma línea  podría suponer un duro golpe para la Iglesia del que difícilmente se recuperaría. Un Vaticano con un papa pobremente vestido, sin ritos, sin liturgia, sin oropeles, sin puesta en escena, probablemente se disolvería y quedaría reducido a poco más que una ONG.

Enrique Gómez Gonzalvo, 4/08/2016.  Referencia 163


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