CONSERVADORES

conservadoresEl conservadurismo no es una ideología, como el socialismo, el liberalismo o el comunismo, que en su esquema ideológico preconcebido,  tienden a la utopía poseyendo unas soluciones para todo, que son siempre las mismas, cualquiera que sea la época o el país.  ¿Hay crisis económica? Los socialistas aumentan el gasto y suben los impuestos y los liberales disminuyen el  gasto y bajan los impuestos.

Los conservadores, me refiero siempre a la gente común, no a los profesionales de la política,  no creen que existan fórmulas mágicas para cada problema. Para ellos, cada nación y cada tiempo exigen soluciones diferentes. No hay recetas garantizadas.

Creen que sus sociedades tienen siglos de historia, durante los cuales se ha avanzado penosamente, con revoluciones y contrarrevoluciones, pero se ha logrado construir un entramado de instituciones que funcionan relativamente bien. Y creen, por tanto, que cualquier cambio que quiera introducirse en ellas debe ser cuidadosamente meditado y prudentemente puesto en práctica.

No niegan el progreso, pero se limitan a exigir que se avance con prudencia, que no suponga el desmantelamiento  de la  actual sociedad que tanto ha costado conseguir. En esto se diferencian de los reaccionarios, que se oponen al progreso por el mero hecho de serlo.

Desconfían de las utopías. Saben que el  mundo no es perfecto y que no lo será nunca, pero están convencidos que en el mundo actual, se ha conseguido una sociedad en la que se puede vivir en libertad y disfrutar de alguna prosperidad.

Recelan de las ideologías pero también lo hacen del Estado: lo saben necesario  pero dudan que su expansión traiga beneficios. Recelan de los poderosos  en todas sus formas.  Recelan incluso de la Iglesia si en su sociedad ha alcanzado excesivo poder. No creen en esas ideologías que tienen solución para todos los problemas. La solución a los problemas puede ser diferente en cada país.

Están  convencidos de que hay una leyes morales inmutables, que el hombre no puede cambiar, por ejemplo matar es inmoral.  Y  creen en el imperio de la ley.

Con frecuencia el conservador es una persona de recursos relativamente modestos, que aspira a enviar a sus hijos a la universidad, que es dueño de una casa o de un piso decente, que se dedica a su trabajo, piensa de vez en cuando en los males que aquejan a la sociedad. Desecha las ideas marxistas y no persigue cambiar el mundo. No es activista político. Le encantaría darles su merecido a los vendedores de droga y a los atracadores  y para él la palabra “progresista” es una etiqueta chirriante.

Son personas que quieren progresar, conservando todo lo bueno que las generaciones anteriores han logrado para ellos. Sienten un profundo disgusto por lo que les ofrecen los políticos y ninguno de ellos les satisface. Unas veces votan a unos y otras, a otros, pero siempre de mala gana,  porque, por experiencia, desconfían de todos.
Abominan del igualitarismo. Están descontentos con la sociedad actual,  con la educación que se les da a sus hijos, creen  que la sociedad que les legarán puede ser peor de la que heredaron de sus padres.

Estos conservadores que abandonaron el regusto por la mano dura y el culto desmedido por el orden, se llevan bien con los liberales que renunciaron al anticlericalismo de los primeros tiempos, con los social demócratas  que se despojaron de las supersticiones del marxismo, con los democristianos carentes de fanatismo religioso

Todos  forman parte de una misma familia política presidida por la tolerancia, surgida de la Ilustración.

No se incluyen  en este linaje a comunistas, fascistas y autoritarios de todo pelaje –militaristas, ultranacionalistas, fanáticos religiosos– porque estos no creen en la virtud de convivir con el que es diferente y respetarlo, ni en el pluralismo inherente a toda sociedad, ni en la alternancia democrática en el gobierno, como demuestra el infinito rastro de cadáveres que han dejado en sus esfuerzos por conservar el poder.

En España son millones los que piensan así, aunque  no se identifiquen como tales porque ellos no saben que son conservadores.

Son muchos más  que los revolucionarios.

Bibliografía: Ruseell Kirk: Que significa ser conservado. Michales Freeden: Estudio de las ideologías.

Enrique Gómez Gonzalvo (Referencia 94), 19 de marzo de 2016

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