RELACIONES INTERNACIONALES

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En el siglo XIX, Lord Palmerston, primer ministro del Reino Unido,    resumió las relaciones internacionales en la conocida frase  «Inglaterra no tiene amigos permanentes ni enemigos permanentes. Inglaterra tiene intereses permanentes». Por ello los cambios de gobierno no suelen producir giros bruscos en política exterior, porque los intereses nacionales no cambian aunque lo hagan los gobiernos.

 Esto no ocurrió en España con Zapatero, que cambió la política exterior de Aznar por razones ideológicas y electoralistas.

Desde entonces la influencia de España en Europa y en el mundo es escasa, teniendo en cuenta que somos la décima potencia industrial  y que poseemos un idioma hablado por 400 millones de personas que nos da una enorme ventaja en las relaciones de tipo comercial, económico, cultural, diplomático o turístico, con otros países.

Con Francia, como ocurre siempre con los países vecinos las relaciones siempre han sido intensas y complicadas, no en balde, junto con Marruecos, ha sido nuestro enemigo  tradicional.  Nos invadió en 1808 y refiriéndonos a épocas más recientes, permitió que ETA, en la época de Giscarg  d Staing  se estableciera en Francia. Así,  sirvió   de refugio cuando no de santuario  sus campos de entrenamiento y  proporcionó  impunidad  a sus asesinos.

 

No mejoró la situación hasta la llegada de Mitterrand y sobre todo de Nicolás  Sarcozy, quien realmente fue el primer presidente francés  que colaboró intensamente con Españaen la lucha contra los etarras.

 

La colaboración consistió en permitir a las fuerzas de seguridad del Estado español, fundamentalmente la Guardia Civil, localizar a los terroristas y pasar la información de los delitos cometidos a la gendarmería francesa, detenerlos y ponerlos a disposición de la justicia. Fue también  el último país que mantuvo el veto para la adhesión de España a la  Comunidad Europea.

 

En el asunto de Perejil, Chirac, traicionando los principios de la Unión, respaldó  al agresor en lugar de alinenearse con el socio agredido.

 

En el año 2009, Sarkosy, refiriendose a Zapatero, afirmó “puede que no sea muy inteligente”, frase que enfrió las relaciones bilaterales. Naturalmente Sarkosy se retractó, afirmando que había sido un malentendido. La verdad es que  tenía  razón, pero que íbamos a hacer, era el Presidente del Gobierno de España.

 

En la Comunidad Europea es obvio que Alemania y Francia impondrán su criterio siempre que se pongan de acuerdo. España, como quinto gran estado de la Unión y cuarto de la Eurozona  debe volver a situarse en el núcleo duro de la Comunidad, junto con Alemania, Francia, Italia y Polonia como hizo en la época de Aznar.

 

Con Marruecos hay dos contenciosos muy serios. Por una parte continúan las reclamaciones territoriales de Ceuta, Melilla, Canarías  y en el futuro  será toda España. La gravedad se debe al expansionismo de Marruecos, con dos antecedentes muy próximos:  la Marcha Verde y la ocupación de Perejil.

Por otra parte, Marruecos es un país musulmán, semejante  a algunos países del Golfo. Se trata de una monarquía corrupta, pero sin petróleo, aliada de los EE UU de América.  Como en casi todos los países árabes el yihadismo está ganando poder. En las recientes elecciones municipales vencieron en los ayuntamientos de  las grandes ciudades. Y estamos a 15 Km.

En general, con los países árabes debemos  abandonar definitivamente la retórica franquista de la “tradicional amistad con los países árabes”, continuada hoy por los progres, que son simpatizantes de los musulmanes y enemigos de Israel y seguir la política de nuestros socios europeos.

Con respecto a Estados Unidos, las ventajas que para nuestros intereses tiene la amistad con esa nación son muchas.

Ante un posible contencioso con Marruecos por Ceuta y Melilla sería deseable que EE UU estuviera a nuestro lado, como lo estuvo en el caso de Perejil. Tema difícil porque Marruecos es el aliado de los americanos en el Norte de África y en el mundo  árabe.

Desgraciadamente, el daño que hizo Zapatero a las relaciones con los EE UU retirando  inopinadamente nuestras tropas de Irak, fue de tal magnitud, que será muy difícil que nos vuelvan a considerar un aliado fiable.

A ello se une el fuerte anti americanismo que hay en España, tanto en la derecha como en la izquierda, sólo superado en Europa por Turquía.

Con Latinoamérica,  gracias al idioma común y a que los prejuicios contra nosotros no son tan profundos allí como los que padecen los estadounidenses, podemos llegar a lugares donde éstos no alcanzan.

      Enrique Gómez Gonzalvo  4 de Marzo de 2016 Referencia 40

 

 

 

 

 

 

 

 

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