HISTORIA DEL PARTIDO SOCIALISTA

Filial marxista de la II Internacional, fue fundado en 1879, el mismo año del nacimiento de Stalin y solo 5 años después  que se estableciera el régimen de la Restauración.

Habría sido bueno para España que el PSOE se hubiera asemejado a los partidos social demócratas del centro y norte Europa y la historia de España habría sido muy diferente, pero no tuvimos esa suerte.

En fundador,  del PSOE  y de la UGT, Pablo Iglesias, obrero metalúrgico que despreciaba a los intelectuales, cuando llegó al Congreso lo primero que hizo fue amenazar  al Presidente del Consejo de Ministros,  don Antonio Maura:” no vacilaremos en llegar al atentado personal”, dijo.

 En 1917 convocó la huelga general revolucionaria para derribar al Régimen de la Restauración, que había liquidado las guerras carlistas e instaurado un poder civil que tenía cierto  carácter liberal.

En 1923  apoyó la Dictadura de Primo de Rivera y Largo Caballero fue nombrado Secretario de Estado de Trabajo, el equivalente en la actualidad  a ministro de trabajo, circunstancia que aprovechó para desgastar a la CNT  y favorecer a la UGT.

 Cuando  marchó Primo de Rivera se volvieron republicanos  para terminar con Alfonso XIII.  La República se inauguró quemando iglesias (arderéis como en el 36, dijo Rita Mestre, la actual concejala del ayuntamiento de Madrid, que se equivocó porque  las iglesias ya habían ardido en el 31 para celebrar  el nuevo régimen).

Se convocaron unas cortes constituyentes en la que 2/3 de los diputados eran  masones e hicieron una constitución contra los católicos en un país en el que la mitad de la población iba a misa.            

 En 1933, al perder las elecciones frente a la derecha,  el moderado  Largo Caballero,   se radicaliza, se bolcheviza y se convierte en el Lenin español, preparando un golpe de Estado contra la República, al que se sumó la Izquierda Republicana separatista de Cataluña: era la Revolución de Asturias del 34.

 Fueron  a la Guerra Civil, en una estrategia criminal y suicida,  que la perdieron,  a pesar de tener  todo a su favor: casi todas las ciudades, la siderurgia, el oro del Banco de España, la banca, etc.

Al final, Besteiro, Wenceslao Carrillo y los anarquistas de Cipriano  Mera acabaron enfrentándose a los social comunistas del Gobierno de Negrín que querían prolongar, al servicio de Stalin, una guerra perdida. Y lo hicieron en una batalla de tanques en la Castellana, para rendirse a Franco, que por desgracia, no entendió el gesto patriótico de Casado y los demás.

 En el exilio, las dos facciones la SERE (Servicio de Evacuación de Refugiados Españoles) de Negrín y la JARE  (Junta de Auxilio de Republicanos Españoles) se pelearon al repartirse el botín que habían sacado de España y  con el que se marcharon todos. Solo se quedó muy dignamente don Julián Besteiro, acompañando a los suyos hasta el final.

Enrique Gómez Gonzalvo, 5-020-2016 Referencia 91

 

 

 


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