LA DECADENCIA ESPAÑOLA

Futuro de EspañaNo me refiero a la decadencia militar que se inició en el siglo XVII, a pesar de la cual España seguía siendo una gran nación en el contexto internacional. Lo peor no fue que dejamos de ser la primera potencia mundial y que perdimos nuestro imperio como les ha sucedido a todas las naciones que ha habido a lo largo de la historia, sino  que perdimo  nuestra más elemental autoestima y adquirimos un extraño complejo de inferioridad y de auto conmiseración al compararnos con otros países de nuestro entorno, cosa que no les ha sucedido a otras naciones.

Todo comenzó con los llamados Regeneracionistas cuyo primer y máximo representante fue  Joaquín Costa, nacido en 1846. Para  ellos España había seguido siempre una dirección equivocada por lo que había que eliminar las causas del error (catolicismo y monarquía). Algunos  incluso preconizaban “un cirujano de hierro.”

Y todo esto ocurrió después de la Guerra de  Independencia, cuando, coincidiendo con los peores reyes de nuestra historia,   la nación española se levantó en armas  contra los franceses en mayo de 1808, a pesar de  que  la Corona, la aristocracia, la Iglesia y buena parte del Ejército   se sometieron villanamente a Napoleón y aún con todo ello, se promulgó en Cádiz  la Constitución  de 1812,   la tercera  del mundo tras la americana y la francesa.

El pesimismo  sobre el ser de España continuaría con la llamada Generación del 98, cuyo máximo representante fue Unamuno. Todos sentían repugnancia por la Restauración, que ellos asociaban con la oligarquía y el caciquismo.  Algunos como Antonio Machado llegaron a simpatizar con el comunismo soviético  y otros como Valle Inclán, con el terrorismo anarquista.

Seguiría en la misma línea la llamada Generación del 14. Despreciaban a su país no por lo que era, sino por lo que no era, que solía reducirse a una palabra: París y que alcanzó su más célebre y más estúpida expresión en la frase orteguiana de esos mismos años: “España es el problema y Europa la solución”.

Es cierto que Europa (Francia y Alemania) gozaba de una riqueza, un orden social y una cultura muy superiores. No sabían si se debía a un mayor aporte racial ario, a una mayor humedad climática, a la menor influencia del clero y de los militares, al espíritu protestante o a todo ello.

Pero esta Europa pacífica y vertebrada, exenta de convulsiones no existía, porque  durante esa época y hasta 1945 sufrió unos cambios brutales: revoluciones, totalitarismos y dos guerras mundiales.

Ortega, el filósofo más importante del siglo XX se consideraba que formaba parte de una minoría selecta que debía encauzar la vida del país, empezando por la política, con orientación predominantemente republicana.   Achacaba la decadencia de España a la ausencia de minorías rectoras. Su doctrina, que tenía tintes fascistas, como corresponde a la época,  influiría en la Falange.

Para Américo Castro,  la esencia de España se formaría en la Edad Media, y no a través de la Reconquista, sino de una supuesta simbiosis de las tres culturas: cristiana, musulmana y judía. Ni la época romana ni la visigoda habrían sido españolas, y el triunfo cristiano con la expulsión de los judíos y moros, habría llevado a España a un marasmo con continuas guerras civiles.

Ese pesimismo se extendería a muchos políticos. Así Castelar, Presidente de la Primera República creía que la decadencia de  España se debía a la intolerancia religiosa de los Austrias.  Ponía como ejemplo de tolerancia a la Inglaterra isabelina y a los países protestantes, donde los cristianos muertos se cuentan por cientos de miles y no digamos nada de las guerras de religión de Francia. También creía que  España carecía de agricultura debido a la expulsión de los moriscos y de industria por la expulsión de los judíos, lo que no explica entonces cómo se alimentaron los españoles en los siglos siguientes ni como construyeron flotas y armaron ejércitos. Estas ideas  todavía se mantienen en grandes capas de la población española, sea intelectual o semi letrada.

La realidad era muy diferente. La España de la Restauración canovista de 1874 después de la guerra contra Napoleón y de tres guerras civiles de liberales y carlistas, estaba en paz, con  una monarquía constitucional y a pesar de todos los defectos caciquiles,  era cada vez más democrática y   aunque el sistema era inferior a Francia, Inglaterra y Alemania, también era superior al de la mayoría de países europeos.

Todos estos intelectuales empujaron  a la clase política y a la opinión pública a la liquidación del sistema de la Restauración, a la instauración de la República, que terminaría en una guerra civil y en una dictadura que duraría 40 años.

Este desprecio a nosotros mismos, a nuestra cultura,  a nuestra historia, en la actualidad se ha convertido en odio.

Una parte de los españoles odia a su país. Son los que quieren romper España y  que surgen por doquier, no solo en Cataluña y en el País  Vasco, sino en Valencia, en Baleares, en Galicia, en Navarra, en Aragón, en Canarias. Pero  también odia a España  una gran parte de la extrema izquierda, la representada por Podemos. Son los que piden un Referendum para Cataluña, no para unir España, que ya lo está, sino para romperla.

¿Cuando terminará todo esto?

 

Enrique Gómez Gonzalvo  15 de Enero de 2.016 ( Referencia 4)

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