53 JUAN XXIII Y JUAN PABLO II

descarga (4)He aquí dos papas declarados santos y de un perfil completamente diferente, pero que tienen algún en común:  ser muy populares y muy queridos por creyentes y una diferencia: solo el primero fue apreciado por los enemigos del Cristianismo.

Ante ninguno de los dos, el actual papa Francisco demostró gran entusiasmo en el discurso de su santificación. De Juan XXIII dijo “a mi me gusta pensar en él como el Papa de la docilidad al Espíritu Santo” A Juan Pablo II le definió como “el Papa de la familia”. De ambos dijo que “tuvieron el valor de mirar las heridas de Jesús, de tocar sus manos llagadas”.

¿Qué quieren decir estas frases? Nada. ¿Qué quiso decir? No lo sabemos. Da la impresión de que no sentía una gran simpatía por ellos.
La diferencia entre ambos es abismal. El primero casi hundió la iglesia y el segundo la remontó.

JUAN XXIII. Procedía de una familia campesina de 3 hermanos. Aspecto bondadoso, talante humano, simpático, con dotes de comunicación, no exento a veces de cierta socarronería, con la convicción de ser “uno de vosotros” cuando se dirigía a interlocutores pobres. Austero. Excelente diplomático.

Fue papa de 1958 a 1963. Falleció a los 82 años de cáncer de estómago. Se le ha llamado “el Papa bueno”. Contrastaba con el hieratismo de su antecesor Pío XII. Lo más importante de su pontificado fue la convocatoria del Concilio Vaticano II.

Situación política mundial: eran los años de la Guerra Fría. Se pensaba que Kruschef, que había obtenido grandes éxitos en el área espacial, podía adelantar económicamente a los EE UU, que se iban a entrampar en la guerra del Vietnam. El comunismo se había establecido en Cuba, amenazando sus misiles a las costas de EE UU.

En ese contexto, todo el mundo creía en la coexistencia pacífica y el Papa pensaba que triunfaría el comunismo en el mundo y que se crearía en Europa una situación parecida a la que hubo tras la caída del Imperio Romano.

Durante el concilio hubo un pacto entre Roma y Moscú, el pacto de Metz, por el que la Santa Sede se comprometió a no condenar el comunismo. Tremendo error que permitió a la Unión Soviética el asalto a la Iglesia sudamericana, mediante la Teología de la liberación.

¿Para qué se convocó el Concilio? Normalmente los concilios tienen lugar cuando hay un grave problema o una crisis fuerte en el seno de la Iglesia o una herejía y que concluyen con el cierre de filas y con una mayor rigidez en la disciplina eclesiástica.

Así, Pío IX convocó el Concilio Vaticano I, que fortaleció la autoridad universal del Papa con el dogma de la Infalibilidad en materia religiosa y ética y fijó de forma definitiva el culto mariano con el dogma de la Inmaculada Concepción.

El Concilio de Trento en el siglo XVI que puso fin a los excesos del clero renacentista, estableció rígidas normas de disciplina para los sacerdotes y religiosos, reguló la celebración de los sacramentos y frenó el avance del protestantismo.

El Papa bueno convocó el concilio para conseguir la modernización de la Iglesia y acercarla al mundo de los años sesenta.Esta modernización consistió, en lo que se refiere al clero en el abandono de la vestimenta talar: sotana, hábito, alzacuello que hasta ahora parece poco a poco.
Por lo que se refiere a la liturgia, en la sustitución del latín por las lenguas vernáculas, en oficiar la misa de cara al pueblo, en sustituir la música sacra por guitarras y poco más

Lo fundamental es que, por el pacto de Metz o por convencimiento, el comunismo no fue condenado enérgicamente como hizo su antecesor Pio XII o como haría después Juan Pablo II. Y de este acercamiento surgió la
Teología de la Liberación. Dicha teología, cuyos antecedentes son los curas obreros franceses, consiste fundamentalmente en admitir que es lícita la violencia para combatir las desigualdades económicas en los países pobres, es decir que justifica el terrorismo. Por eso hubo curas, como en el gobierno sandinista de Nicaragua, que eran ministros de un gobierno comunista y que celebraban misa con pistola al cinto

Los resultados del concilio fueron pésimos para la Iglesia como institución. Hubo una crisis en casi todas las órdenes y congregaciones religiosas, que quedaron diezmadas. Especialmente intensa fue en la Compañía de Jesús, antaño los soldados del Papa

Se secularizaron miles de sacerdotes, se vaciaron los seminarios y las iglesias y el comunismo se infiltró en el mismo seno de la Iglesia católica.
Por eso disfruta de tan buena prensa y es tan querido entre los progres. Y es que el objetivo de ellos es conseguir una sociedad completamente secularizada, en la que la iglesia seria poco más que una asociación con fines caritativos y asistenciales vagamente relacionada con la espiritualidad. Una especie de ONG con unos empleados, los sacerdotes, que apenas se diferenciarían de un empleado, pongamos, de banca.
Un nuevo concilio para dar un paso más en la “modernización” de la iglesia y objetivo conseguido. ¿Alguien se imagina al papa de Roma con pantalón vaquero, conduciendo un coche viejo por las calles de la Ciudad Eterna?

No es extraño que su sucesor, Pablo VI que clausuró el Concilio, viviera atormentando por las consecuencias que tuvo, pensando que el humo de infierno entraba en el Vaticano.

Fue buena gente, pero su pontificado resultó nefasto para la Iglesia.
La situación cambiaria con el nuevo papa, Juan Pablo II, una de las más grandes personalidades del siclo XX, cuando grito ¡no tengáis miedo!, refiriéndose a los enemigos de la iglesia, especialmente al comunismo

JUAN PABLO II
Elegido Papa el 16 de Octubre de 1978 hasta su fallecimiento en el 2002. Reunió gran parte de las características que debe tener un líder. Visión a largo plazo, adelantándose a los acontecimientos, inconformista, luchó denodadamente por los objetivos que se había impuesto, brillante, convicciones claras y precisas, contagiaba con su entusiasmo a sus colaboradores, gran comunicador, convincente, persuasivo,
hábil en la negociación, capacidad de mando, carisma. Seductor, coherente.

Los grandes dirigentes comunistas de la época vieron en la elección del cardenal de Cracovia una amenaza mortal para la supervivencia del modelo comunista ya que eran conscientes de que Polonia siempre había sido el eslabón más débil del bloque soviético. Por ello tuvo un atentado en la plaza de San Pedro.

El gran objetivo de su pontificado: reflotar la iglesia católica, superando la enorme crisis en la que la había sumido el Concilio Vaticano II, sobre todo en Hispano América. Para ello:

–Neutralizó la Teología de la Liberación. Fue célebre su viaje en 1995 a Nicaragua, foco de dicha teología, con tres curas ministros en el gobierno comunista, déspota y criminal de los sandinistas.
En el aeropuerto de Managua, al arrodillarse ante él uno de ellos, Cardenal, para besar su anillo, el Papa, señalándole con el índice de la mano derecha, le amonestó diciendo: ¡esa no es la doctrina de Cristo!
¡Oh! Qué fotografía para la Historia. En ninguna otra circunstancia de su papado se superó ese momento.
A partir de ahí, la Teología de la Liberación, el comunismo dentro de la Iglesia, se fue debilitando.

–Contribuyó a la caída del muro de Berlín, en noviembre 1989, junto a Ronald Reagan y Margaret Tachers
Ya poco después de ser elegido Papa, el 2 de Junio de 1979, animó a sus compatriotas a plantarle cara al tirano con el famoso ¡No tengáis miedo! Ayudó al sindicato Solidaridad y la caída del régimen comunista en Polonia produjo un efecto dominó

–Su labor evangelizadora fue inmensa. Se le llamó el papa viajero y el papa peregrino. Visitó 129 países diferentes, algunos de ellos varias veces, dejando a su muerte dos viajes pendientes: Moscú y Pekín. Por primera vez un Pontífice visitó países ortodoxos como Grecia y oró en mezquitas como en Damasco. Estableció relaciones diplomáticas con Israel. Pidió perdón en el Muro de las Lamentaciones, en el Museo del Holocausto y por los errores cometidos por la iglesia Católica en materia científica, como con el italiano Galileo Galilei.

–Estableció las Jornadas Mundiales de la Juventud, que congregaba a millones de jóvenes.

–Publicó el Catecismo Universal de la Iglesia Católica

El mundo libre le debe una enorme gratitud. Nadie ha hecho tanto por la libertad.

Enre Gómez Gonzalvo, Marzo 2015

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